sábado, 16 de diciembre de 2017

Fina.

Que compleja resultan algunos momentos de la vida ¿ verdad?

Este fin de semana ha sido muy duro. Se ha ido alguien que a pesar de no ser de mi familia,  quería como si lo fuera. Siento tanta rabia, tanta pena…

Este tipo de dolor creo que es imposible de describirlo, todos hemos perdido en alguna ocasión a un ser querido, y aunque el tiempo cierre heridas siempre quedan cicatrices.

La muerte es algo que forma parte de nuestras vidas. Está ahí aunque no lo queramos ver o no seamos conscientes. Nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos. Fin. Esas son las funciones vitales de cualquier ser vivo.

Tengo momentos en lo que me quedo callada, miro a la nada y me sumerjo en mis sentimientos. Las examino esperando encontrar algún tipo de explicación o lógica a lo que pasa a mi alrededor. Algunos son de rabia, mucha rabia, y solo me pregunto una y otra vez <<por que>> por qué tan pronto, por que ella, por que ahora, por que así, por que por que ….

Otras son de pena. Me da lástima que alguien con tantísimas ganas de vivir ( y no os podéis imaginar cuantas) se haya tenido que ir ya. Y aquí es cuando me viene la vena justiciera, y paso a reprocharle al Karma, dios, alá, buda, a quien coño maneje los hilos, la injusticia de llevársela tan pronto.

Quería mucho a fina, era una persona alegre y súper divertida, de esa clase de persona que nunca le faltaba una sonrisa en la cara (aunque ojo que también gozaba de buena mala leche) pero eso nunca la hizo sombra. Para mí era alguien que transmitía muchísima fuerza y coraje, veía mucho de mi madre en ella y supongo que por eso la notaba muy cercana a mi. Ella siempre me acogió como si fuera de su familia, una sobrina más. Y eso jamás lo olvidare.

Cuando le conté, hace ya dos años, lo que me habían diagnosticado, me dijo con aquella fuerza que la caracterizaba “ bueno rosi, pues tu ahora tus pastillitas y tus cosas y a tirar pa´lante como una campeona, que la vida son dos días y cuando menos te lo esperas…” joder Fina, que razón tenías y que putada que ya no estés.

Que la vida son dos días. Que cada minutos cuenta y cada hora es media vida. Por eso reír hasta que os duela la tripa y se os tense la mandíbula, amar todo lo que podáis y más, saborear cada instante que la vida os regale, en forma de sol o con la mayor de las tormentas, vivir por todas aquellas personas que en su día no lo pudieron hacer, por que de alguna manera se lo debéis.

 La vida, todo lo que lo forma y rodea en sí, es hermosa.
Yo Fina te prometo que me quejaré menos y sonreiré más, una sonrisa por ti y otra por mí, porque sé de sobra que estés donde estés, estás consiguiendo que a tu alrededor todo sonrían. Y aunque la vida  ya no será tan “brilli brilli” nosotros intentaremos sacarle brillo por ti.

                      Hasta siempre Fina.










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