miércoles, 7 de octubre de 2015

Maldita,conmigo jamás podrás.


Sería muy falsa si os dijera que todo en mi vida es de color de rosa, que yo no tengo momentos de bajón y que en contadas ocasiones no me siento sola... Mentiría como una bellaca....

Si algo me ha enseñado esta maldita enfermedad que tanto duele, es a hacerme más fuerte día tras día, a no rendirme pese a lo que venga, es más, a estar preparada esperando a puerta “gayola” que la E.A me dé batacazos.
He aprendido a ser feliz, qué digo feliz MUY FELIZ, con pequeños detalles que nos regala la vida. Solía pasarme el día enfurruñada y quejándome por casi todo lo que me rodeaba, y si a hora me tengo que enfurruñar por algo, es por haber perdido tanto tiempo en haberme enfadado por gilipolleces.

Soy consciente de que vivo en una lucha diaria aunque a alguien le pueda parecer del todo exagerado, pero he de reconocer que esa lucha por un corto plazo de tiempo se me había olvidado. Había olvidado lo que era acabar tu jornada de trabajo con dolor, o lo que era no poder estar más de 10 minutos de pie quieta sin saber que a la hora de arrancar  mi cadera me pondría impedimentos. Sí .Se me había olvidado.

Tonta de mi al pensar que esto podría ser pasajero, tonta de mi por pensar que un futuro no muy lejano podría dejar el tratamiento biológico para poder llevar una vida "normal”, más que tonta, inocente...

Y aun así saco fuerzas de no sé dónde para levantarme, y la sonrisa me sale como por si sola en un intento no en vano de sacarme del foso donde este maldito dolor me ha metido estos días. Que fuerte eres pequeña. Que fuerte son esas personas que diariamente luchan por su vida. Las admiro, y tú también deberías, porque puede que desconozcas la magnitud de su fuerza.

Llevo un tiempo sin llorar por mi situación y no hace mucho me dije a mi misma que no es malo, que soltar alguna que otra lagrimilla es parte de la vida y que de alguna manera liberas tu alma. Hoy he llorado. Hoy mi frustración ante esta situación me ha podido y he necesitado gritarle a mi alma que saliera y me curara las heridas. Lo ha hecho. Y después de llorar he vuelto a sonreír...



No creo, (o al menos eso espero)que mi cuerpo este en proceso de un brote. Llevo 26 días sin pincharme, dos inyecciones que me he saltado y que mi cuerpo me está pidiendo a gritos. Una muela pendiente de sacar y unas ganas tremendas de que esto pase pronto.

Pueden cavar fosos muy grandes y tirarme en él, que voy a salir sin importar el tiempo que eso conlleve, y una vez fuera, le pienso sonreír a la vida. Y a la E.A. le diré eso de "MALDITA, CONMIGO JAMÁS PODRÁS"

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