miércoles, 14 de octubre de 2015

Vencer miedos no es solo cosa de unos cuantos





Soy de las que piensan que dejarse llevar durante un tiempo  no está mal, tenemos demasiadas obligaciones a lo largo de toda nuestra vida como para no poder darnos un respiro de vez en cuando. 
 Creo que ahora estoy en una etapa de esas. No quiero decir “no dirijo mi vida” por qué no es así, digamos que ahora, solo ahora, me dejo llevar por el viento, soy como un diente de león el cual se ha desprendido y está a la espera de ser empujado y guiado por el viento…
Estoy en una etapa en la que no quiero un “si” ni un “no”. No quiero decisiones tajantes ni horarios fijos ni ordenes ni caras largas. Estoy en una etapa en la que solo quiero sonrisas, cervezas a media tarde, paseos por la orilla del mar aunque haga frió, paisajes verdes y olores a cocinas encendidas a castañas asadas bajo la atenta mirada de los gorriones que ya saben que se acerca el frío, Quiero el calor que proporciona un abrazo y el consuelo de una charla con un amigo.
Quiero por un corto plazo de tiempo cerrar los ojos y pensar que no pasa nada. Que la mar está en calma. Que el viento sopla suave y que el sol mañana seguirá estando ahí.


Me encantaría contaros que mis problemas de boca han terminado, que por fin me he conseguido pinchar y que todo sigue su curso....buf de verdad como se tuercen las cosas a veces.

Como ya os conté el pasado jueves fui al dentista a quitarme la muela que tenía rota y tengo que decir a mi favor que aunque iba muerta de miedo y sin conseguir que mis piernas dejaran de temblar fui valiente y le eché pelotillas a la situación,(más que nada porque no me quedaba otra).Y la verdad es que salí muy contenta, en serio, me lo esperaba muchísimo peor. Os cuento un poco.

Veréis llegué a la consulta pensando en lo dolorosa y angustiada que iba a ser aquella situación (recordemos mi miedo a los dentistas y hagamos hincapié en lo cagueta que soy) y enseguida me entró un impulso grande, bastante grande de darme la vuelta y largarme por donde había venido. Bueno pues cuando me quise dar cuenta ya estaba tumbada en aquel sillón mirando a mi madre con ojitos de cordero y pidiéndole de alguna forma que me sacara de allí. La verdad que me enteré de poco. Antes de empezar Jesica (mi dentista)me explicó todo lo que iba a escuchar y a sentir. Así que me limite a cerrar los ojos y pensar en cómo ganar velocidad a la hora de nadar (mira tú...)

“Rosa venga un pinchacito” y oigo a mi madre  decir por lo bajo “bueno ya verás tu” ¬¬.
Y lo noté, claro que lo noté, pero no me costó nada y cuando digo nada digo ni un gemido. Pensé joder no es agradable, claro que no, molesta y bastante pero ¿doler? ¿Doler? Mi inyección de cincya cada 15 días si duele, si molesta, y si acojona, esto, es pan comido nena. Hasta mi madre se quedó sorprendida de que no me quejara lo más mínimo.

El resto os lo podéis imaginar más o menos, me limité a cerrar los ojos y a recordar momentos. Viajé a un futuro ficticio que me gustaría que se cumpliera y repase las metas que tenía para este año.
Tengo que contaros que el único momento más tenso que viví fue cuando “sentí “que me sacaban ya la muela. El sonido de los instrumentos contra tus dientes y la presión que sentí me puso bastante nerviosa, así que no se me ocurrió otra cosa que empezar a tararear canciones de antaño…por aquella consulta pasó desde Rocío Durcal con su “me gustas mucho”, hasta Rafael con “mi gran noche” pasando por Rocío Jurado y formula V. En fin, acabamos como en un programa de adivinar canciones,yo tarareaba (no podía hacer otra cosa claro está) y ellas adivinaban. Con la tontería ni me enteré de presiones ni nada de nada.

Salí de aquella consulta como si hubiera ganado el mayor triunfo del mundo, que no me quitaba la sonrisa ni Pa'tras. Súper orgullosa de lo bien que me había portado y de las narices que le había echado pese a todo, porque ojo, no es solo el miedo a aquella situación, sino a lo que vendría después, ya que yo como enferma del E.A tengo muchas más facilidades de contraer infecciones que una persona sana y recuerdo que lo dolores de muelas son una P*** MIERDA.
Vale guay, púes después de esto me voy a trabajar, todo estupendo, los dos días siguientes los paso sin dolor y súper bien (muchos enjuagues con agua y sal) muy contenta y ya pensando en pincharme en los próximos 5 días por que no nos olvidemos mi espalda está bastante resentida. Púes bien al cuarto día me levanto por la mañana con el que ahora he bautizado como Mortadelo (mi flemón).
Enserio, enserio, ¿alguien me lo puede explicar por favor? Osea, que desgraciada soy XD.Cuando todo parecía que marchaba bien me sale de la nada un flemón, el mismo que me había visitado hace poco menos de un mes, ¡ahí estaba! ¡¡¡¡¡¡¡DDDDIIOOOSSSSS!!!!!
Visita a urgencias, y vooooolvemos otra vez con el antibiótico y el Nolotil. Por suerte no me duele ni gota, lo que no sé si eso encima es malo, por qué lo mismo es una señal de que Mortadelo se quiere quedar ahí a vivir  y la única forma de quitarlo es con cirugía, cosa que ya os digo no me mola ni un pelo.

Por lo menos ahora estoy de vacaciones y aunque por el tema de la boca he tenido que atrasar el viaje espero irme pronto a Asturias. Allí en mi tierrina y junto a mi familia espero ponerme bien de una vez y poder contaros la próxima vez que Mortadelo se ha independizado, hasta entonces él y yo os mandamos un besazo enorme y nuestros mejores deseos.

Un besito anquiloso.


ROSA


2 comentarios:

  1. A disfrutar de las vacas, y enhorabuena por enfrentarte a tus miedos, anquilopoweeeerrr!!!

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  2. Como me gusta lo de anquilopower Oscar jajaja.un besazo muy grande,espero que estés bien 😝😝😝😝😚😚😚

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